Damián mira impávido tras el frío cristal cómo los médicos intentan recuperar los signos vitales de Nadia, la mujer que amaba como nunca creyó que se podría amar, la única que había dado sentido a su vida y que ahora yacía en esa cama de terapia intensiva llena de cables y monitores a su alrededor, el médico tomó las placas del electro shock y procedió a administrar sobre su pecho una y otra descarga sin obtener respuesta y Damián en cada descarga sentía que a él le clavaban una daga en su corazón; el médico repite el procedimiento por tercera vez, pero el monitor continuó emitiendo ese sonido agudo indicando ausencia de latido cardíaco, entonces los médicos lo regresan a ver con un rictus de derrota y resignación. Él sintió que también se detenía su corazón.

En ese segundo su mente revivió los últimos instantes que pasó con Nadia, cuando en la mañana del día anterior ella estaba por salir para dirigirse al Instituto de Altos Estudios donde hace poco había empezado a recibir clases y al que, con su usual espontaneidad y alegría ella le solía decir <<el cole>>, él le dio un bol donde se colocan los sándwiches como refrigerio y ella sonrió divertida por esa ocurrencia; él adoró esa sonrisa, más cuando ella, al abrirlo vio que sólo contenía una nota que decía TE AMO, le regresó a ver y de un salto se trepó a su cuello dejándole un dulce beso al tiempo que le susurraba un —también TE AMO— Él abrazó con pasión y ternura a su niña mujer.

Más tarde, instantes antes de la tragedia, Damián la había contactado por teléfono y ella con su risa tímida y cohibida le platicaba su día y le decía que ya estaba en camino de regreso. De repente, al otro lado del teléfono ese vacío abrumador del anuncio del silencio y ya no supo más de ella. Al mismo tiempo él sentía que el piso bajo sus pies se movía tan fuerte que las cosas a su alrededor cayeron. Intentaba una y otra vez contactarla sin respuesta alguna. Empezó a recibir noticias de edificios derrumbados en algunos lugares de la ciudad y también en el sector cerca donde ella se encontraba, entonces desesperado fue a buscarla donde supuestamente estaría y que según información había sido uno de los lugares más afectados por el terremoto que acababa de suceder. Al llegar allí, se encontró con una escena desgarradora, edificios completamente derrumbados, escombros a su paso; el llanto, los gritos y la desesperación de la gente reinaba en cada sitio, y no había señales de ella. Fueron horas y horas de búsqueda incansable, él tenía la esperanza de hallarla pronto por el GPS de la camioneta en la que ella había estado. Pero las horas pasaban lentamente y la desesperación empezó a ganarle, más porque sabía que para ella era determinante el tiempo por su salud delicada. A la madrugada, tenían el sitio exacto donde estaba el vehículo y empezaron a remover los escombros, hasta que al fin la hallaron aunque con signos vitales muy débiles. Inmediatamente la llevaron al hospital más cercano para que le dieran atención, estaba sin sentido y no reaccionaba, los médicos le dijeron que harían lo posible pero le daban pocas esperanzas. Lo que no sabían ellos es que a Damián nadie le podía decir <<NO>>. ÉL la salvaría así tenga que arrebatársela a la misma muerte.

Y así fue, Damián reacciona y sin pensar en nada más irrumpe en la sala, no sin antes derribar de un golpe a Kal, su hermano, que al ver su mirada adivinó lo que haría e intentó detenerlo. Sin más, ya adentro, arrebata los electrodos al médico, empujando y golpeando a quien se le ponía en frente, no veía nada, sólo tenía un objetivo y era llegar a ella. Todos, al ver su reacción no les quedó más que apoyarlo y como él tenía conocimiento en el manejo del equipo, sin perder tiempo aplicó una descarga sobre su pecho, en medio de un grito: <<¡¡TÚ NO TE ME VAS!!>> intenta la segunda descarga… todos miran el monitor… y de repente, allí estaba, el sonido intermitente de la esperanza y un grito en la sala: <<¡¡HAY LATIDO!! ¡¡ELLA HA VUELTO!!>>. Entonces, Damián exhala profundamente y vuelve a respirar, suelta todo y se arrodilla frente a ella y con lágrimas en sus ojos toma sus manos y no paró de besarlas mientras agradecía a Dios. Kal abrazó a su hermano y le dijo: <<Nadia es una niña mimada que sólo quiso volver desde las manos de su héroe>>.

La había salvado y se había salvado él mismo porque sabía que sin ella ya no tendría sentido su vida.

 

 

 

Nota: Basado en hechos de la vida real, ocurrido en el terremoto de México del 19-09-2017.

Dejo aquí expresado un agradecimiento y mi estima a mi amigo Ismael por permitirme tomar su historia para hacer éste relato.

26 comentarios sobre “Resurrección

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  1. ¡Qué hermoso final feliz!

    Me hiciste llorar por tres motivos, me llegó al alma; por eso había elegido no leer por un tiempo a mis queridos amigos, porque podría encontrarme algo que me cimbrara, como este relato, muy bello, muy hermoso, pero abrió heridas y me hizo faltar a mi promesa de no llorar, ya llevaba dos días “sobria y seca” (sin llorar), pero caí de nuevo.
    Me dio gusto el final y saber que es historia real, de las tantas que sucedieron ese día por el sismo, que yo misma sufrí.
    Abrazos de luz.

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    1. Oh amiga bonita, siento mucho lo que te hice sentir, remover dolores. Te abrazo fuerte, muy fuerte. A veces es necesario dejar que fluyan las lágrimas hasta la última, solo así se logra un poco de consuelo. Soltar todo y sentir el arcoíris en tu alma. Yo me atreví a contar ese relato porque gracias a Dios y a las desiciones oportunas, se logró salvar la vida de mi amiga y ahora está viviendo su segunda oportunidad. La vida es así, sólo instantes qué hay que aprovechar. Te envío otro abrazo fuerte. Gracias por esa intimidad. 🌹🌹🌹🌹🌹

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      1. Tú escribiste un relato precioso, sobre todo, por ser real y con final feliz, espero haya habido muchos así, creo que así fue.
        No te preocupes, no es lo que publicaste, sino mi manera de percibir las cosas, dadas mis circunstancias.
        Acababa de prometerle ya no llorar, llevaba dos días lográndolo, pero yo sabía que no lo iba a cumplir (creo que él también), en fin, él insiste en que ya no le llore, yo siento, como tú, que necesito sacar todo el dolor, pero es tan grande ese océano, que ¿cómo lo sacaré a lágrimas?
        Te quiero mucho, eres una gran amiga.
        Te mando muchos abrazos de luz ❤

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          1. ¡Qué linda! muchas gracias, la verdad me contengo mucho, sé que si me dejo ir, me voy a poner histérica y no habrá quien me pare (además no tengo quien)
            Pero gracias por el apoyo y la solidaridad, si me pongo a pensar, dentro de la desgracias, soy privilegiada, cosas muy malas me pasaron, pero se compensan en algo.
            Gracias, eres un amor 🙂

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    1. Gracias por acercarte a leerlo. No quería dejar pasar ese acontecimiento vivido en el terremoto que sufrió México el mes pasado. Fueron momentos muy duros en la que casi perdemos a una amiga muy querida. Gracias a Dios y a la decisión de su esposo, tuvo un final feliz.
      Abrazos querida Elfi.
      Que tengas un hermoso día.

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