No sé si a ustedes les ha pasado, que han tenido cerca a una persona que  coincide en gustos y aficiones, con la cual se puede compartir momentos gratos y amenos, a la que le brindan toda la confianza porque la suponen sincera. Y hasta ahí todo bien, muy bien… si no saliera a relucir esa parte de su personalidad oscura que se oculta tras buenas intenciones y amabilidad, resultando ser como una hiedra que se adhiere con la finalidad de ahogar, de atrapar, de bloquear, inyectando poco a poco el veneno que ha crecido en su interior.

Sí, he tenido la desgracia y el dolor de experimentar algo así, no una, sino dos veces.

La primera vez fue letal, después de haber sido mi amiga íntima, muy querida, atacó directamente todo lo que me hacía feliz, destruyendo una parte importante de mi vida que ya no pude reconstruir. No me di cuenta a tiempo o no quise verlo, tampoco nadie me advirtió, pero ella me envolvió de una manera tan magistral que le ofrecí mi vida en bandeja de plata, se posesionó de mi tiempo, de mis triunfos, de mis alegrías… de mi amor. Literalmente se apropió de mi vida y me dejó a cambio un vacío profundo, del cual nunca pude recuperarme. Pero esa… esa es otra historia, que algún día escribiré.

La segunda vez, volví a encontrar a una persona así, en un lugar donde se presta para engaños, sé eso porque viví allí mucho tiempo. Ella se acercó a mí vestida de poesía y dulzura, pregonando su amor a la naturaleza y a Dios. —No se puede desconfiar de alguien así, le abres tu corazón, le ofreces tu amistad y dedicación sin darte cuenta de sus intenciones— Claro que esta vez ya me encontraría prevenida, activada esa antenita interior que suele desarrollarse tras repetidos momentos de dolor y traición y hace que percibas cuando algo no anda bien, porque ya había empezado a envolverme con ese poder de manipulación que tenía muy desarrollado, intentando llevarme a donde ella quería, pero que a tiempo pude detenerme cuando sentí que me quiso aislar de las personas que más apreciaba y quería.

Ese fue su gran error, porque yo nunca permitiría que se meta con ellos, entonces la alejé de mí como mecanismo de defensa, la neutralicé y seguí con mi vida.

Lo malo es que ella, al sentir el rechazo —supongo eso, porque no encuentro otra razón— no se quedaría tranquila, armó su plan para atacarme desde otro frente, aprovechó un momento en que me encontraba caída por un terrible tropiezo, para hundirme poniendo encima todo el lodo que podía, difundiendo falsedades y buscando alianzas para dañarme. No contenta con eso, se acercó a los seres que me querían y empezó a ejercer su manipulación para darme el tiro de gracia y que me dejen caer en soledad. No contó con que esas personas tenían el corazón noble y no me dejarían hundida, más bien con su amor y dedicación me ayudaron a salir de allí.

Cuando vio que no podía con ellos, no le quedó más que alejarse.

Pero por desgracia, ahí no termina la historia, esa hiedra encontró otra manera de verter su veneno, fue contra alguien que nunca imaginé se metería, que por su bondad y buen corazón sería fácil manejar, la hizo presa de sus propios miedos, la envolvió entre sus redes y la convirtió en una mariposa con sus alas paralizadas. Ella se sentía limitada para acercarse a mí y así estaba logrando herirme mucho. Pero con ayuda de mis ángeles que siempre están allí para mí —ya les he contado sobre ellos— me hicieron ver que lo importante es lo que yo sienta en mi corazón y que no importa todo el dolor que lleve, sino la fuerza para defender lo que amaba.

Así es como decidí que esta batalla tampoco ganaría la maldad y que ayudaría con todo mi amor a que esa mariposa recupere su plenitud y vuelva a volar en libertad.

~Tanka~

Mi amiga la hiedra

mientras abraza ahoga

rodea y envuelve

si ve que estás creciendo

no te dejará florecer.

Patricia G.

25 comentarios sobre “Mi amiga la hiedra.

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  1. Muy bien explicado Patricia, los manipuladores aparecen continuamente. con el tiempo uno desarrolla ese olfato especial. Un placer leerte. Escribir este tipo de ensayo donde uno habla de emociones propias pero sin caer en lo blandengue y cursi no es fácil. Saludos Juan re crivello

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  2. Las arañas tejen una hermosa tela de seda que sólo sirve para alimentarlas. Es muy difícil escapar indemne de una trama bien urdida, me alegra mucho saber que hoy eres libre. Que su premio sea el olvido. Un abrazo.

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  3. Es muy duro lo que explicas, Patricia; pero también muestra una gran fortaleza por tu parte. Las personas-hiedra, primero te abrazan, pero después, te ahogan. Deshacerse de su yugo es un duro trabajo y a la vez un acto heroico de amor a una misma.
    Un abrazo enorme, querida 🙂

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  4. Dios mio , más de uno no pasa estas cosas. Mucha gente con mucha maldad, que van con una mascara puesta. Lo malo que cuando te das cuenta, ya te hicieron mucho daño. Siento mucho leer esta entrada, porque por desgracias yo me topado con gente asi. Un gran abrazo.

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  5. Deja que envuelva tu cuerpo cuando es de carne para luego comprobar que su frío lo ha convertido de hielo y destrozado su sentido, sus hojas lastradas de odio, sus pensamientos de raíces profundas que poco a poco se muestran al aire llenos de frío, y acaba con ella con tu rutilante desprecio. Saludos.

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